La salud mental se posiciona como un tema urgente en la sociedad actual, con familias enfrentando desafíos emocionales, sociales y económicos. Un caso en Francia arroja luz sobre las consecuencias de la discapacidad mental en niños y su entorno familiar.
Tragedia en Saint-Sulpice-des-Landes
Franceinfo ha puesto en relieve la soledad y el sufrimiento de las familias de niños con discapacidades mentales o trastornos de comportamiento, en el contexto de un suceso ocurrido en el país vecino. En Saint-Sulpice-des-Landes, una madre le quitó la vida a su hijo de seis años que sufría trastornos de comportamiento complejos. Poco se sabe de los motivos de todo ello, el fiscal de Rennes comentó que "el niño presentaba un trastorno complejo del desarrollo que requería un importante apoyo multidisciplinario" y la mujer escribió una carta a su pareja indicándole que "no podía más, que estaba cansada y que su hija estaba sufriendo demasiado".
El impacto en la vida familiar y social
Con todo ello, el medio francés ha querido ahondar en los problemas indirectos de las familias con chicos y chicas con estos trastornos. Para ello hablaron con Catherine Lechevallier; madre de Guillaume, de 36 años y con parálisis cerebral, y presidenta de Adapei 35, asociación departamental de padres y amigos que trabaja en favor de las personas con discapacidad mental. Esta señala que, aunque cada situación es diferente, hay puntos en común en cuanto a cómo cambia la vida familiar y social en estos casos.
"Los niños con discapacidad escriben historias muy diferentes entre sí. Pero en todos los casos, la llegada de un niño con discapacidad mental trastoca la vida cotidiana y la organización familiar". Explica que desde el primer momento se enfrentan a idas y venidas en cuanto a los diagnósticos, a trámites administrativos interminables y a cuidados complicados a los que acceder, exponiendo el difícil momento en el que "cuando llamas y te dan cita para dentro de dos años, lo vives como una pérdida de oportunidad para tu hijo". Pero esto no es todo.

La vida de los padres cambia por completo porque "contigo está ahora este niño que no encaja en los códigos sociales". "Algunos testimonios hablan del cambio de comportamiento de familiares o amigos. Poco a poco, ya no te invitan a las bodas", pone como ejemplo de la soledad acaecida para quien vive esto desde dentro. Lechevallier pone de manifiesto que "la gente puede imaginar lo que es ser ciego, sordo o tener una discapacidad física, pero la discapacidad mental, el autismo o los trastornos del comportamiento son muy difíciles de imaginar", porque, además, el cuidado de un niño con este tipo de dolencias también requiere mucho tiempo y energía, resintiéndose hasta la vida profesional.
Desigualdad y falta de apoyo institucional
Pero eso no es todo, sino que las consecuencias pueden llegar a mucho más dependiendo el nivel económico del que se disponga en cada familia. Si tienen más recursos, pueden optar a mejores servicios en términos de ayudas a domicilio o diferentes terapias, pero quien no los tiene pueden verse en situaciones complicadas porque falta aún mucho trabajo institucional al respecto. En Franceinfo destacan que en los hogares más modestos, esto suele significar que uno de los padres deja de trabajar y la familia puede caer en la inseguridad económica, además, todo puede derivar en otro tipo de consecuencias como agotamiento, depresión y, en ocasiones, separación.
Con información de Agencias
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